¿Por qué unos alimentos son más adictivos que otros? Según el coordinador de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III Fernando Rodríguez de Fonseca, esta diferencia “tiene mucho sentido desde el punto de vista fisiológico. Dentro de este sistema, cuando tengo hambre, voy a buscar una comida más calórica, como las que tienen azúcares o grasas, que me satisfaga más rápido y con mayor intensidad”. De ahí que el tercer alimento más adictivo sean las patatas fritas de bolsa. Está claro que con ellas una vez que empiezas... es difícil parar.
La pizza.
¿Hay alimentos que podemos considerar drogas? Algunos de ellos actúan directamente sobre nuestro cerebro creando una sensación similar a la adicción a los estupefacientes. A pesar de que sabemos que no es bueno abusar de ellos, que nos engordan o que incluso pueden sentarnos mal, una vez que empezamos no podemos parar de comerlos. La lista de los 25 alimentos más adictivos publicada en la revista PloS One la encabeza la pizza por encima de cualquier otro.
El chocolate.
¿Son todos los alimentos igual de adictivos? Por supuesto que no. Todo aquello que contenga azúcar o grasa es más susceptible de volverse adictivo que un simple plato de brócoli, una fruta o un filete de pavo a la plancha. Así, en la lista de los 25 alimentos más adictivos la segunda posición es para... el chocolate. En todas sus variantes.
Las papas de bolsa
Ya lo decían "a que no puedes comer sólo una".
Las galletas de chocolate.
Y es que las “cookies” activan, al igual que los otros alimentos que ingresan en la lista, el sistema de recompensa del cerebro de forma más aguda, por lo que nuestras hormonas nos hacen que fijemos nuestra atención en ellos.
El helado.
Es uno de los alimentos que más nos enganchan y, según un reciente trabajo de investigación publicado en la revista Plos One, “los estudios de neuroimagen han revelado similitudes biológicas en las pautas de disfunciones relacionadas con la recompensa entre adictos a la comida e individuos dependientes de sustancias estupefacientes”.
Las papas fritas.
El sistema de aprendizaje y recompensa de nuestro cerebro es muy caprichoso y las comidas más adictivas están compuestas, en su mayoría, por azúcares refinados y mezcla de distintas grasas que no se encuentran fácilmente en un mismo alimento en la naturaleza.
Las hamburguesas con queso.
La verdad "que rica".
Los refrescos azucarados.
Se trata de uno de los alimentos que más nos enganchan y, según un reciente trabajo de investigación publicado en la revista Plos One, el hecho de que la concentración de sustancias que provocan esa reacción en el sistema de recompensa del cerebro, incrementa aún más sus capacidades adictivas por no encontrarse en su estado natural (sino procesado).
Los pasteles.
No solo la concentración de azúcares y grasas hace que se vuelvan adictivos para nosotros, sino que el hecho de que absorban también muy rápidamente y lleguen de la misma forma a la sangre, es otro de los motivos de su éxito.
Los quesos.
Sobre todo por sus grasas. Para averiguar cuáles eran los alimentos que más adicción producían, los investigadores americanos realizaron un experimento con 120 voluntarios a los que se pidió que clasificaran 35 alimentos por su capacidad adictiva. Los resultados revelaron que los alimentos con mayor índice glucémico y grasas, se asociaban a una mayor frecuencia de comportamientos similares a la adicción de los drogadictos.
El tocino.
Los alimentos altamente procesados, a diferencia de los naturales, tienen más posibilidades de provocar un pico o una subida de azúcar en la sangre, circunstancia que activa ciertas áreas del cerebro relacionadas con las adicciones.
El pollo frito.
Según las conclusiones del estudio publicado en Plos One, “el hallazgo de que el procesado era el factor más predictivo para saber si una comida estaría asociada con un comportamiento alimentario similar al adictivo es una evidencia preliminar para estrechar el rango de qué comidas están implicadas en las adicciones”.
Los bollitos.
Con mantequilla, ó un café.
Las palomitas con mantequilla.
La comparación es similar pero idéntica, explican los investigadores. Ya que los estupefacientes químicos van directamente al sistema de recompensa del cerebro y su efecto es increíblemente mayor que el que produce la comida.
Los cereales.
Los cereales del desayuno. Según explican los autores, “el presente estudio proporciona evidencia preliminar de que no todos los alimentos están igualmente implicados en la conducta alimentaria adictiva y los alimentos altamente procesados que pueden compartir características con el abuso de las drogas, parecen estar particularmente asociados a la adicción a la comida”.
Las golosinas.
Un dulce ó un chicle después de comer.
Los filetes.
La carne. Sin embargo, la evidencia científica no ha posibilitado introducir la adicción a los alimentos o a comer entre otros trastornos adictivos como el citado respecto a las drogas o incluso la adicción al juego.
Las magdalenas.A diferencia de las drogas, las chocolatinas, las pizzas o las golosinas, se venden en todas partes del mundo y de forma legal.
Los frutos secos.
En el estudio publicado en la revista Plos One se explica que como las comidas procesadas suelen consumirse con mucha facilidad, cuando nos llega la sensación de estar saciados ya hemos consumido una enorme cantidad de estos productos.
Los huevos.
Hay comidas que nos enganchan, alimentos a los que no podemos resistirnos y que nos apetecen a menudo.
La pechuga de pollo.
Se encuentra uno de los pocos alimentos saludables: la pechuga de pollo.
Los pretzels (galletas saladas).
Muchas veces, cuando ingerimos ciertos alimentos nos sentimos culpables por haber fallado a nuestra fuerza de voluntad, pero la explicación es completamente plausible. Se trata de alimentos que estimulan los centros cerebrales del placer mediante distintas sustancias químicas.
Las crackers.
Las crackers. Las situaciones de ansiedad o estrés pueden conducirnos a la sensación constante de tener hambre y que acabemos picando a todas horas, sobre todo, con productos manipulados, fabricados expresamente para que no podamos dejar de comerlos.
El agua.
Es uno de los pocos alimentos sanos que se cuela en la lista. Para evitar la adicción a los alimentos, tenemos que aprender a reconocer los alimentos más adictivos para evitar su consumo en grandes cantidades.
Las barritas energéticas.
Una de las formas de evitar caer en los ataques compulsivos de hambre que nos llegan a ingerir estos alimentos es Evitar saltarse las comidas.
Para evitar el caer en estás adicciones debes tomar en cuenta:
Debes saber cuándo dejar de comer. Una señal de la adicción a la comida es no poder controlar los tipos o porciones de las comidas que consumes. Estas ganas de comer pueden hacerte comer más allá de saciar tu hambre, perjudicando tu salud.
No te atraques de comida. Esta es una forma común de adicción a la comida e implica comer grandes cantidades de alimentos ricos en azúcar, sal o grasa. Tal vez no puedas negarte a comer ciertos alimentos hasta que te enfermes. Si te ves comiendo bastante cuando ya no tienes hambre, es posible que te estés atracando de comida.
No te atraques de comida. Esta es una forma común de adicción a la comida e implica comer grandes cantidades de alimentos ricos en azúcar, sal o grasa. Tal vez no puedas negarte a comer ciertos alimentos hasta que te enfermes. Si te ves comiendo bastante cuando ya no tienes hambre, es posible que te estés atracando de comida.
No te obsesiones con la comida. Aunque los malos hábitos alimenticios por lo general son una acción física, sus raíces pueden ser mentales. Si te ves obsesionándote por la comida (por tenerla disponible, asegurándote de tener suficiente comida), tal vez sufras de una adicción poco saludable.
Cíñete a una dieta sana. Si te ves probando nuevas dietas constantemente y no puedes ceñirte a una, puede ser una señal de que el consumo de comida tiene un mayor control sobre tu vida. La próxima vez que quiera empezar una nueva dieta para dejar de comer tanto, presta atención a lo que se causa más dificultad. Muchas veces es una sensación de que no puedes renunciar a ciertas comidas y esa es una señal de una adicción.














